Blog
- Detalles
- Categoría: Blog
Placas por inducción, cocinas eléctricas, de gas o vitrocerámicas son las opciones más extendidas. Cada una de ellas presenta ventajas e inconvenientes que conviene sopesar antes de adquirirlas. En la elección deben primar, por encima de la estética, los hábitos de quien utilizará la placa (uso diario o más bien ocasional, pocos platos o grandes cantidades de comida...). También el presupuesto disponible inclinará la compra hacia una placa u otra, sin olvidar un aspecto que cada vez se valora más: su facilidad de limpieza y el espacio que ocupan.
Cocinas de gas Convencionales. Se trata de una placa de acero inoxidable con quemadores de llama, aunque también pueden tener tres quemadores de llama y uno eléctrico. Cada fogón se diferencia en la potencia de la llama y los modelos más completos disponen de un dispositivo de autoencendido y un sistema de seguridad que corta el flujo de gas si la llama se apaga. También las hay de dos quemadores, e incluso de un quemador a gas y otro eléctrico, interesantes para cocinas pequeñas o segundas viviendas. Ventajas: la más económica de todas, tanto por el precio de la placa como por el del gas o butano. Cualquier batería de cocina sirve (acero inoxidable, barro, especiales para vitrocerámicas, etc). Desventajas: en las de butano hay que cambiar la bombona cada cierto tiempo y de tener otra disponible en casa. La limpieza de las placas de gas resulta más ardua y engorrosa que la del resto. Los mandos no están integrados, con lo que se complica más su limpieza y es más fácil que se acumule suciedad a la que es difícil acceder. Tienen que pasar inspecciones periódicas.
De gas-cristal. Se diferencian de las anteriores en que su base no es metálica, sino de vidrio o similar. Resultan más estéticas y modernas, pero poseen las mismas ventajas e inconvenientes que las tradicionales de gas. Son más caras

